Sugiere Castañeda a Obama fin unilateral de embargo a Cuba


Madrid, 20 Ene (Notimex).- El ex canciller mexicano Jorge Castañeda afirmó hoy que al nuevo presidente de Estados Unidos, Barack Obama, podría beneficiarle considerar un fin unilateral del embargo a Cuba, sin esperar nada del régimen de la isla a cambio.

En un artículo de opinión publicado por el diario español El País, sostuvo que con ello se generaría una serie de concesiones cruzadas que, por un lado, podrían satisfacer al Congreso estadunidense, y por el otro, colocarían los temas más importantes sobre la mesa.

"Le permitirían a Obama cumplir sus promesas y a la vez lograr un verdadero avance", señaló Castañeda apenas horas antes de que tome posesión Barack Obama como nuevo presidente de Estados Unidos.

Aseveró que a cambio de la abrogación del embargo, varios actores latinoamericanos clave como Brasil, Chile y México, y quizás un europeo, España, se comprometerían a apoyar y buscar activamente un proceso de normalización entre Washington y La Habana.

Esto incluiría, a la postre, el establecimiento de la democracia representativa en Cuba, así como un verdadero respeto por los derechos humanos, agregó el también profesor de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Nueva York.

"Los cubanos obtendrían lo que según ellos quieren: un término incondicional a lo que llaman el bloqueo, el principio de un proceso de negociaciones, y quizás incluso el acceso a recursos de los organismos financieros internacionales, que tan desesperadamente necesitan", dijo.

Añadió que los defensores de los derechos humanos en América Latina y en otros países podrían sentirse satisfechos de que sus preocupaciones y las de los cubanos en el extranjero habrían sido atendidas, si no al principio, por lo menos en alguna etapa previamente acordada de todo el proceso.

Entre ellas se refirió a la celebración de elecciones libres, la vigencia de la libertad de prensa y de asociación y la liberación de los presos políticos, entre otras.

Castañeda remarcó que a Obama le iría "de maravilla" con esta fórmula, ya que por un lado sí habría modificado la política tradicional de Estados Unidos hacia Cuba, pero no a cambio de nada.

"Conquistaría el compromiso de los principales actores latinoamericanos y europeos con los principios que el mismo sostiene, a pesar de la tradicional renuencia de estas naciones a involucrarse en los asuntos supuestamente internos de otro país", prosiguió.

Incluso aquellos republicanos moderados, cuyos votos le resultarían imprescindibles al nuevo presidente norteamericano, podrían proclamar su fidelidad a su postura tradicional: Estados Unidos no dio algo a cambio de nada, afirmó.

Sin embargo, admitió que es difícil que en Cuba se acepte esa fórmula. "Aquí la cosa se pone más difícil y seguramente no se aceptará mientras viva Fidel, y tal vez ni siquiera después", reconoció.

Expresó que en ese caso Obama habría levantado el embargo, despojándose de lo que muchos consideran como la única ficha con la que cuenta Estados Unidos, sin haber recibido nada a cambio.

Pero, por otro lado, si la derogación del embargo, y consecuentemente de todas las restricciones a los viajes en ambas direcciones, al flujo de información y de remesas, entre otras cosas, obliga a Cuba a abrir su sociedad, a diferencia de China y Vietnam, habrá valido la pena.

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